HISTORIA DE LA FAMILIA FAUBEL -MAREK

Familia Faubel-Marek

José Faubel

Desde Alta Silecia a EldoradO

Un ya lejano día de diciembre de 1926, comenzamos nuestro éxodo de nuestra patria, mis Padres Paul Marek y Franzisca Steindor, y mis hermanas Margarite, Gerhardt, Norbert, Herbert  y quien escribe. Yo tenía 7 años, y mis hermano mayor 12 y el más chico, de 11 meses de edad. 

Habíamos partido  en un tren a vapor de Gross Strehlitz, Oberschlesien (Alta Silesia) en tren, para tomar en Hamburgo el vapor Wurttemberg, de los cuales teníamos ya los pasajes comprados desde hacía casi dos meses. Apenas recuerdo que fueron nuestros familiares y amigos, a despedirnos, todos ellos de donde pasamos nuestra infancia, todo ello de alejaba con el andén de la estación, y teníamos la sensación de que nunca más lo veríamos.

Este momento está tan claro en mi recuerdo, a pesar de los casi 80 años transcurridos.

Éramos tan chicos, y no comprendíamos como nos alejábamos de nuestros amigos, de nuestros compañeros de clases, de nuestro barrio,  pero a la suerte estaba echada, y así por decisión de nuestros padres, nos separamos de esta hermosa región de Alemania, para instalarnos en Argentina, con un panorama incierto, desconocido pero seguramente con nuevas y muy diferentes condiciones de vida.

No era fácil despedirse, nuestros ojos brillaban de lágrimas.

Supee después cuando fui más grande que durante aquellos años, por diversas razones socio-políticas, se estaba produciendo un éxodo masivo desde Europa a regiones más prometedoras, algunas casi despobladas. Eso creó una gran cantidad de pioneros y colonizadores que recorrían el mundo buscando lugares aptos para colonias de inmigrantes.

En nuestro caso, fuimos encantados por las  atractivas promociones de los “paraísos”, palabra frecuente en los discursos o en las fotos y avisos publicitarios que inundaban las ciudades para promover las colonizaciones privadas, como lo fueron Eldorado, Montecarlo y Puerto Rico, casi en simultáneo por diferentes fundadores

Uno de ellos fue el fundador de Eldorado, Adolfo J. Schwelm, de quienes mis padres oyeron noticias sobre “las maravillas de Argentina”, y especialmente “las maravillas de Eldorado”, muchas de ellas  exageradas y tergiversadas como toda propaganda, para lograr la mayor cantidad posible de interesados. Unos meses después nos dimos cuenta que en realidad eran hábiles publicidades.

En nuestro caso, el único un motivo que impulsó el viaje fue la salud de uno de mis hermanos. El menor de ellos, Herbert estaba sobrellevando infecciones cutáneas crónicas, similares a los “nacidos” en todo su cuerpo, que no podrían ser curados mediante tratamientos médicos de esa época, y su salud se deterioraba. Una última recomendación del médico fue la de encender una vela a “Sterbenkerze” (vela a la muerte), o sino someter al niño a un abrupto cambio de clima.

El pasar de mi familia era muy bueno, mi padre tenía una fábrica de suecos de madera (Panttofelfabrikant), una gran casa y un terreno importante en pleno centro de la ciudad de Gross Strehlitz, que en esa época tenía 5.000 habitantes; y esto quizás nos diferenciaba lo de otros inmigrantes que vinieron a Argentina para escapar de la miseria, del temor de una nueva guerra similar a la “Gran Guerra” de principios de Siglo XX.

En la ciudad de Hamburgo tuvimos que esperar muy poco tiempo, el embarque fue realmente muy eficiente, o así me parece, pues esta parte no me acuerdo tan claramente, quizás por la ansiedad de viajar en barco. Como ya comenté, en Hamburgo nos embarcamos en el buque “Württemberg”, de la línea Hamburg-Amerikanische Packetfahrt Aktien Gesellschaft (HAPAG), de clase media. El barco o vapor era enorme, como era muy chica, a mi me parecía una gran ciudad.

Finalmente nos instalamos  en camarotes con un ojo de buey que no regalaba una hermosa vista al mar…Muy interesante en los primeros días, pues veíamos la costa europea…pero sumamente aburrida durante las siguientes cuatro semanas, en las cuales vimos solamente horizonte, el cielo y el mar.

Las diversiones fueron muchas, a pesar de que cuando uno es un niño, un lugar limpio a veces no alcanza ni es divertido. Si todo es limpio, uno se aburre al poco tiempo. Recuerdo como si fuera hoy una vez que mi hermana abrió el ojo de buey para mirar la base del buque y como el viento era muy fuerte, entró agua al camarote y nos dimos un baño de ajua salada, y también a nuestras cosas.. Aprendimos una lección en ese instante.

La mas aventurada diversión era la de jugar con los chicos de otros camarotes en los “Zwischendeck” (Entre cubiertas), que eran una especies de pabellones comunitarios donde viajaban los de tercera clase. A pesar de que la mayoría de los viajeros eran portugueses, logramos hacernos entender entre nosotros para jugar, y así pasar entretenidos de la mejor forma posible, cuando uno es un chico travieso y aburrido, no existen las limitaciones de idioma y la timidez dura muy poco. Recuerdo que una de las consecuencias de conocer los portugueses en aquellos pabellones fue que nos infestamos de piojos, especialmente mi hermana, que tenía el pelo muy largo. Pero al fin y al cabo esto no nos desmoralizó.

Los que nos llamo la atención fue el “Äquatortaufe”, que es el momento que se pasa “la Línea del Ecuador”…. Los infortunados “pacientes” eran aplicados con ungüentos para su salvación, diversas formulas de animales marinos, con fuertes olores, que vitalizan  las defensas para la vida en las regiones del sur.  Nos pareció muy extraño que gente adulta se empujaba y se tiraban al agua de las piletas. ¡Los padres que horas antes nos exigían  disciplina,  eran peor que nosotros los chicos!. Después nos contaron que es un ritual de los marinos, para dejar todas las enfermedades del hemisferio norte, una especie de bautismo no religioso hechos a todos aquellos que cruzan por primera vez el Ecuador.

Después de esto, continuo la normalidad, la gente adulta se tranquilizó, los “bautizados” lucian orgullosos sus relucientes “Taufschein” emitido por el Dios del Mar, Neptuno; y nosotros volvimos a nuestras travesuras.

Continuando el viaje a plena marcha, a unos 30 nudos, finalmente llegamos a unas cosas….Era Brasil. Parece que la mayoría del pasaje se quedaría en el puerto de Santos. Creo que éramos los únicos de Alta Silesia (Oberschlessien), pero una vez en el Alto Paraná conocimos a las familias Kirchner, Zettelmann, Kredelbeck, entre otras que provenían de esas provincias.

Llegamos a Argentina a fines del caluroso mes de enero de 1927, al Puerto de Buenos Aires, y nos alojamos en el modesto “Hotel de Inmigrantes”, en la zona de Retiro, que fue el destino intermedio de muchísimos inmigrantes a lo largo de más de 4 décadas.  Allí fuimos sometidos a un superficial control médico, así como a la toma de  huellas digitales. La zona de Retiro era de clase obrera y humilde, muy diferente a la que conocemos actualmente. Había muchas chimeneas de las fábricas, depósito,  bares y cafetines, por ser un barrio portuario. En esa época modernos tranvías, que nunca habíamos visto en Europa, iban  y venían atiborrados de obreros colgados de sus pasamanos.

En el Hotel, para poder partir y dar de alta nuestra presencia, estuvimos y gestionando toda la burocracia de la inmigración, papeles del Consulado (que ya habíamos hecho en Hamburgo, pero debidos rehacer todo). Se ve que valió la pena de tomar nuevamente los datos y rehacer los trámites, porque casi 90 años después aun estan nuestros nombres en internet la base de datos del Cemla (Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos).

En el Hotel había una oficina que buscaba trabajo para los inmigrantes y se encargaba de su traslado. También, una sala con maquinarias agrícolas para que los hombres aprendieran a usarlas. Y un caballo embalsamado para enseñarles cómo ensillarlo. A las mujeres les enseñaban costura y cocina.

Un empleado del hotel, que hablaba alemán, nos ayudó a llevar el equipaje a un Barco para remontar el Rio Paraná, hacia el Territorio de Misiones, la selva verde como llamaban. El funcionario se empecinaba en darnos varios buenos consejos, antes de despedirse. Aquí terminó la responsabilidad directa del Estado. ¡El país nos había aceptado como ciudadanos argentinos!

Finalmente, y a las tres semanas, el día 13 de febrero de 1927, llegamos a Montecarlo, en el buque Ibera, (creo que era ese). Recuerdo que esa vez el rio Paraná estaba muy sucio, y había muchísimo tránsito fluvial, pues no había rutas y casi todo de movía a través de esta hidrovía, monopolizada por empresas navieras locales.

Dado que mis padres habían vendido todas sus bienes en Gross Strehlitz, disponíamos de una la importante suma de m$n 6.000. Con estos, pudimos acceder a una chacra en la zona aledaña al actual Cementerio de Montecarlo, conocido como “Línea Aterrada”.

El porque nos establecimos ahí, no sé bien los motivos…Al principio de la Colonización, allí en Montecarlo se instalaba la gente más pobre, que no era nuestra situación. Al poco tiempo el Julio A. Schwelm se entera de nuestra situación económica, -y ni lento ni perezoso-, nos invita a instalarnos en Eldorado. Pero ya era muy tarde porque habíamos comprado las tierras.

Fue enorme la decepción de nuestros padres cuando conocimos mejor la zona, en especial de mi madre Franziska. Se materializaba nuestras pesadillas: la selva era un infierno, con víboras pero lo peor eran los insectos…Nos hicieron la vida imposible. Por esto, al año siguiente, es decir 1928, decidieron vender todo para regresar a Europa. Mi hermano ya había mejorado y finalmente vivió 76 años, superando su enfermedad tal cual diagnosticó  el médico. Siempre decíamos que el Äquatortaufe había surtido su efecto, por lo que esa experiencia en el mar nos quedó grabada a fuego.

Había que volver sobre nuestros pasos, volver con la cabeza gacha  luego de una frustrada y costosa experiencia. Pocos saben, y de esto casi no se habla, pero no fuimos los únicos en pensar en volver, y fueron muchos los que volvieron a Europa los primeros años, algo  deliberadamente ocultado por interés de los promotores. Nos dimos cuenta de que habíamos sido víctimas de la hábil campaña de propaganda, y que esa  una gran expectativa de la tierra colorada era un mito.

Sobre el posible viaje de regreso, mis padres finalmente encontraron un interesado que pueda comprar las tierras al contado, aljo difícil para esa zona. Esto nos permitiría comprar los pasajes para tomar el primer buque a Europa. Se acordó con el comprador, pero luego de hacer los papeles y pasar la titularidad, resultó que los compradores no contaban con todo el dinero “al contado”, y lo que nos entregaron como pago inicial no era suficiente para pagar la totalidad del pasaje. Nos pagaron todo, eso si,…pero al año siguiente.

Como no podíamos quedar en la calle, mis padres se resignaron a vivir en la tierra colorada y desistieron del ansiado regreso. Compraron una chacra por la zona y allí nos instalamos

Respecto a la escuela, recuerdo que los primeros años fuimos a la Escuela Primaria nac. 132. Creo que actualmente es la Escuela de Frontera Nº 7, y que el maestro era el Sr. Waidelich. Casi todos hablamamos alemán, pero poco a poco fuimos aprendiendo el idioma castellano. Esto nos permitió aprender la lectura del alemán y es castellano a la perfección, y actualmente con casi 91 años, leo y escribo sin errores de ortografía, incluso en letra gótica.  Este maestro nos motivó mucho a leer, hábito que nunca abandoné y que me permitió aprender muchísimas cosas.

Durante el cursado de la escuela primaria y hasta los 17 años trabajé en la chacra. Luego trabaje como empleada domestica con el Dr. Doglio, en Eldorado. Finalmente terminé siendo su asistente y realizaba la limpieza de instrumentos, jeringas y agujas que en aquellos años no eran descartables. También trabaje con la  familia  Eibl del Km. 10.

En el consultorio  conocí a mi esposo, el Sr. Jose Faubel, de origen austriaco, unos 19 años mayor que yo, pero muy apuesto y elegante. El vino porque se había lastimado operando la balsa del Piray-miní. Lo vi esa vez, para mi fue amor a primera vista. Recién como al año nos encontramos de nuevo, y desde allí la relación prosperó, alrededor del año 1939.

Vivimos juntos 40 años, 37 años de convivencia y los últimos 3 años, casados hasta su fallecimiento en julio de 1979.

Lote N° 273 de la Colonia Eldorado. Propiedad de los sres. Jose Faubel y Hugo Schick.

 

Ya viviendo en pareja, nos instalamos a orillas del arroyo Piray mini, a la altura del Km. 18, en la ex ruta 12. En aquellos años, no había ningún camino, y la picada 20 (actual Av. Los Cedros) había llegado como a un kilómetro antes de nuestra propiedad. Jose Faubel, mi marido abrió por su cuenta el camino, ese kilómetro faltante. Para tener ingresos, trasladaba en canoa y balsa de una orilla a otra a la gente, ya sea de Eldorado a Colonia Victoria, y viceversa. A veces  en los llevaba hasta el Puerto.  Una de las principales actividades que realizábamos con la comunidad era la de operar la balsa sobre el arroyo, y muchos lo recuerdan a esto como un aportes muy importantes para la comunidad

Mi marido ya se había instalado  a principio de 1933 en ese lugar, y allí construyó la primera casa a una altura prudencial, para evitar inundaciones, la primer parte de la famosa

 

En los años ‘40 el Ejercito Argentino comenzó a construir la Ruta Nac. 12, a los fines de unir las colonias. Para disminuir costos de su trazado, se aprovecharon los caminos ya existentes; para lo que decidimos donar las tierras y caminos necesarios. Esto nos obligó a realizar la  subdivisión de la propiedad, con posteriores problemas administrativos  (paradójicamente, al donar las tierras para los caminos públicos, debíamos pagar impuestos más altos).

Lo que aún no se había hecho, eran los puentes, por ello los primeros servicios de Balsa comenzaron con una pequeña balsa construida por mi marido, y otras más grandes construidas por Sr. Möller del Barrio Roulet. En aquellos años, los Bancos y demás instituciones públicas se encontraban en la Colonia Eldorado, por lo cual se acostumbraba a que la gente de las colonias vecinas vengan por sus propios medios hasta la orilla (de Colonia Victoria), donde mi marido los hacía pasar a un costo de m$n 0,30. Con esto evitaban tener que ir en barco desde Eldorado a Victoria.

La Balsa propiamente dicha, comenzó en los años 1938-1939, y era Propiedad de “Compañía Eldorado”. Sobre esta balsa, existen varias anécdotas interesantes muy bien documentabas mediante fotos.

La balsa se deslizaba mediante  un cable de acero tensado desde ambos. Al fondo se observa la casa de la familia Faubel 

Año 1935– Vista de la balsa sobre en el arroyo Piray Miní, cercanías de la casa de José Faubel sobre la ex ruta 12

Año 1947 - Vista de la balsa que funcionaba en cercanías de la casa  de José Faubel. En la Foto se puede ver que estaba ya construido el primer puente elevado, que luego de unos meses de inaugurado fue destruido por una creciente

 

Una de las cuales recuerdo, el cuando el auto del Sr. Scherer, de Puerto Esperanza, siguió de largo, y se cayó al agua. No fue el único desafortunado, y a todos ellos le brindábamos nuestra ayuda. Uno que no tuvo tanta suerte, fue el colono Bilingheimer, debido a desentendimiento con mi marido. Recuerdo en una vez uno de los colonos de esta persona guardó toda nuestra cosecha de tung en Colonia Victoria,…una vez descubierto el error, se hizo el reclamo correspondiente, y el simplemente dijo “todo lo que está en el noque es mio…”. Años más tarde nos enteramos de que había cobrado una indemnización de Alemania por haber sufrido persecución por ser judío durante la II Guerra Mundial, a pesar de que había vivido aquí durante toda la duración del conflicto.

Una vez recuerdo en plena guerra, como Alemania estaba en Guerra con Dinamarca, una vez pasaron la balsa y quedaron en el Hotel unos daneses y comentaron entre dientes unas frases entre ellos, suponiendo que no los entenderían estos alemanes. Yo escuche y entonces le dije en danes “No, señores, no les voy a poner veneno en la cerveza”, lo que causó una gran sorpresa. Poca gente sabía que yo había vivido con daneses en Montecarlo que eran nuestros vecinos, y como so idiomas similares, que tiene el mismo origen germánico, lo había aprendido bastante bien por aquellos años.

   

Federico Reiser, posando en la balsa y el camión del Sr. Movinski

Camion Ford 37 que cayó de la Balsa, al fondo la casa de la familia Faubel.

   

Camion carjado con maderas, semihundido

La balsa debía ser reconstruida luejo de cada creciente importante.

 

 

Durante las inundaciones del Piray-miní, era muy peligroso cruzar el curso de agua, por su gran caudal. En estas oportunidades, atendíamos a los viajeros en nuestra casa, les dábamos de comer y los trasladábamos hasta el centro de la Colonia de Eldorado, para que se alojen en Hoteles….contábamos allí con una cantina hasta el año 1970.

Respecto a la crianza de los hijos tan cercanos al agua, siempre fue un riesgo que respetamos, mas alla de los salvajes que eran mis hijos. En cierta oportunidad, siendo mi hijo Aurelio (Buby Faubel), muy chico, de casi dos años; me acompaño a la costa en medio de una creciente, y en un descuido mío, se había caído al arroyo sin que yo me haya dado cuenta. El mismo pudo asirse de las ramas de los sarandíes unos metros más abajo. Me asusté mucho esa vez y lo tomé como una lección de lo que puede llegar a pasar en un descuido.

Todos nuestros hijos, las 5 chicas y los 4 varones fueron expertos nadadores y solían tirarse en grandes crecientes desde el puente, para salir nadando tranquilamente en el remanso frente a casa. Muchas personas se han ahogado así, pero a ellos nunca les paso nada. Mi hijo Jose “Pepe”, una vez subiendo al paredón, se cayó y se partió la cabeza, se desmayo y por poco se ahoga.

Respecto a los puentes, el primer se hizo aproximadamente en el año 1945, y correspondía a los del tipo puentes elevados.

 

En esos años, era común fabricar puentes pasarelas o semi sumergidos de madera sobre los arroyos, como los restos del “Tres Puentes”, donde ante una creciente el agua pasaba por encima. Esto era más barato, pero dejaba fácilmente incomunicada a las Colonia, como sucede al día de hoy en los puentes del Piray mini y Piray Guazú. Esto era motivos de bromas de extranjeros que venían de visita. Decían: “cosa rara, en Europa construimos los puentes encima del agua acá lo hacen debajo del agua”. Sin embargo, este tipo era el único que podía soportar  las crecidas extraordinarias,  que se dan cada 10 o 20 años en otoño y primavera, la experiencia prevaleció y este demostró ser el  único sistema capaz de soportar por más de 20 años las grandes avenidas de agua.  El “puente alto”, tenia la ventaja de que no eran inudables por leves crecientes, pero tenía la desventaja de que hacía de represa por los fustes de árboles, ramas.

Recién en 1972 fueron reemplazados por la nueva traza de la ruta 12, con los puentes actuales….Que incluso cada 20 años se inundan, pero no colapsan!.

 

 

Año 1945 – Imagen del viejo puente sobre el Piray Miní, en la Ex Ruta 12, casa familia Faubel, no soportó una creciente  y colapsó rápidamente antes de su inauguración, en forma casi simultánea a los puentes de Piraí-Guazú Paranaí-Guazú, y el Urugua-í. (1949).

Aún al día de hoy se pueden ver los restos de los pilares cuando esta bajo el nivel. Era de piedra amurada, sin hormigón armado, y on muchos pilares que favorecían el indeseado entramado  que represaba el agua.

 

 

 

 

La zona donde estaba nuestra casa era un remanso muy apreciado por los colonos, que venían a pasar los días en familia, debido principalmente a la Ruta 12 y a la existencia de cantinas, y de un “planchón” de piedra.

   

Bañistas en la estructura de la Balsa, año 1937

Vista del trampolin construido como atractivo, año 1946

   

Primeros pic nic en balneario Piray Mini de Faubel. Al frente esta Jørgen y Uffe Johansen (cigarro) y Ejler Gedde

Balneario Piray Mini. Christine Byling tomando mate en la canoa de Faubel con Marie Ortwed

 

 

Respecto a los caminos, la ruta siempre fue terrada, y era frecuente  que en épocas lluviosas, aljo muy común en Misiones,, los pasajeros debían bajar el vehículo y ayudarlo, mediante empujones, a desempantanar salir de una banquina. Esto sucedió hasta entrado los años ’70, y muchas personas aun lo podría recordar y existen muchas fotos de estas “aventuras”. Las damas no eramos convocadas a empujar, excepto caso de “fuerza mayor”. En esa época las personas eran muy solidarias, y había mucha caballerosidad para ayudar a alguien con problemas, especialmente con barro, ya que al obstruirse un camino, quedábamos todos varados.

 

   

Tractores auxiliando a los vehículos un día de lluvia en la curva cerca del Balneario Faubel en Piray Mini

Ex Ruta 12: En medio de un barrial los conductores de los vehículos van a colaborar con los empantanados. La solidaridad en la ruta se respetaba a rajatabla y más aún los días con problemas de barro

 

Respecto a mi familia, mis padres son: Paul Marek, (24.01.1892, †Montecarlo, 1963). El combatió en el frente, contra Francia en la “Gran Guerra” (no se sabía que iba a ser la primera). Se caso con mi madre en 1917, dos años después que nació mi primera hermana. Mi Madre se llamaba Franziska Steindor (27.01.1898, †Montecarlo, 01/01/1974). Mientras su marido luchaba en el frente, trabajó en la firma Siemmens-Schukar, en Berlín. Tuve 8 hermanos, que para el año 2015 dieron más de 120 descendientes, e incluso pudimos juntarnos 5 generaciones, conociendo a varios tataranietos, algo poco frecuente.

Ya en Argentina, nacieron dos hermanos mas  Lucia (1929), Paulo (1930) e Ilse (1935)., muchos de ellos ya están fallecidos.

Respecto a mis hijos, he tenido 9 hijos, todos nacidos en mi casa del Km. 18, con partera. Ellos  son: Lisa Hildegard Marek-“Tina”; Aurelio Marek-“Buby”; Catalina Marek-“Ica”; Enrique Heriberto Faubel-“Ico”; Sonia Faubel-“Nona”; Margarita Elena Faubel-“Meia”; Jose Faubel- “Pepe”; Guillermo Faubel- “Emo” y la mas chica, nacida en mi cumpleaños, cuando cumplí 43 años: Ingrid Beatriz Faubel- “Minky”. Verán que llevan apellidos diferentes, esto se debe a que Como nos hemos  casado recién en 1977, todos mis hijos nacieron de “madre soltera”, si bien convivía con mi marido. A los fines legales debían llevar mi apellido. En los finales de los 60 estos fueron reconocidos legalmente porque cambio la legislación, y casi todos se cambiaron de apellido (del 4 al 7º), pasando de apellido Marek a Faubel, excepto los tres mayores que ya tenían propiedades, y los dos menores, que ya portaban el apellido Faubel desde su nacimiento.

Respecto a la Escolaridad de los chicos, la mayoría de mis hijos estudio la primaria en la Escuela Familiar Esquivel, en el colegio San Jose y la menor en la Escuela Hindenburg, de Eldorado. Tanto mi marido, como mis hijos practicaban la natación, remo, pesca, caza y actividades acuáticas con amplias destrezas por haber nacido y criado a orillas del arroyo Piray mini

 

Elaboró:

Marcelo Marek – Nieto de Hildegard Marek Tel. 03758-15403663  Mail: marcelo_marek@yahoo.de

   

Dorado de 15 kilos atrapado por Aurelio. Pero él pidió ayuda. El Dorado es el mejor luchador. El muchacho debajo de mí es mi amigo.

 

 

 

 

Den Dorado von 15 kilos hat Aurelio gefangen. Aber er rief im Hilfe. Der Dorado ist den beste Kämpfer. Der Junge unter mir ist meinen FreundI ist Iko, A ist Aurelio

 

 

.... [Recientemente el Sr. Fink de Eldorado, Misiones, tan feliz de haber pescado un manguruyú gigante en el Alto Paraná, con un peso no inferior a 70 kg. El Sr. Fink nos dejó el anterior foto. Como se puede ver, el pescado casi tiene la longitud de un hombre]

"...Kürzlich war Herr Fink aus Eldorado, Misiones , so glücklich, einen Riesen-Manguruyu im Alto Paraná zu fangen, der nicht weniger als 70 kg wog. Herr Fink überliess uns da obige Foto. Wie man sieht, hat der Fisch beinahe die Länge eines Mannes.."

 

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Comentarios

28.03 | 14:22

Excelente informe!! ,
Busco contactarme con extranjeros,colonos testigos de la época ,me interesa,gracias

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01.07 | 15:54

Pioneros que han hecho tremendos sacrificios, luchando por el bienestar de los suyos , para ir hacia adelante en la vida...Los admiro tanto!!!. Te abrazo fuerte

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01.07 | 13:18

Qué maravilloso y sentido trabajo!!! Un merecido homenaje a vuestros antepasados!Lo escribió Lidia?

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19.06 | 17:16

Excelente nota.

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